Soledad


Soledad

Soledad eterna, eterna soledad. Tú que me acompañas,
En la más ardua y oscura de las noches plutónicas,
Por los largos caminos que nos brinda la vida;
¿Por qué este consuelo es idea temida?

La vida es larga, larga es la vida. Discurriendo cual rio
De corrientes puras con un solo final: llegar al mar,
Donde las penas en sus corrientes desaparecerán.
Se fundirá el temor, se acabará el pesar.

Y dime, ¿Esto terminará? ¿Habrá un final?
De las soledades vine y a las soledades volví.
Pues no hay mejor consuelo que la oscuridad.
Aunque amarga y fría, gélida y nocturna;

De mis soledades vine y a mis soledades volví.
—No hay peor tormento que la soledad —se suele decir.
Pero si a ella regresé, es porque en ocasiones
No hay otra salida a la situación.

Y por ende, la fría y malvada soledad
Es mi única compañera.
Porque cuando alguien está sentenciado,
No hay más salida, y si a la soledad vas.
Ten por cierto, que de ella, regresarás.
Pero siempre, siempre, existe el llamado…
El “volverás”…

R. C.

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