Fantasía Banal





Fantasía Banal

Nos encontramos en unas fechas dignas de celebración. No obstante, no por ello tenemos que seguir los ridículos clichés de la sociedad que han sido impuestos por distintos medios (televisión, radio, películas, etc) a lo largo de todo este tiempo. La navidad se siente y se transmite, absolutamente, no se debe ver reflejada en un materialismo infinito lleno de placeres mundanos que conducen actuando de vía directa al egoísmo terrenal.
Costumbres en estas fechas hay muchas, realidades dignas de ser admiradas pocas. Me explico, los regalos, es lo único que importa en estas fechas para mucha gente. La cuestión en esta realidad, es la profunda superficialidad  en la que está sumida la humanidad. Pocos son, los que se conforman con nada o casi nada —que en sí es un logro—. El mundo que estamos consiguiendo no es el ideal si las personas de hoy crecen en esa creencia.
Propondría un experimento sencillo: simple y llanamente, no dar un solo regalo o cualquier otro presente a nadie por estas fechas; sin embargo, sentarse  con esas personas y compartir un momento en el que se disfruta de verdad sería la compensación. Hacerlo, sin duda alguna, es un gesto que admiraría. Básicamente, por el ejemplo de humildad y buena costumbre que se manifiesta.
El verdadero espíritu de estas fiestas recae básicamente en la comprensión, el cariño y el amor que se debe transmitir por encima de todo el material vano que se reciba. Algo que tendrá más duración que cualquier objeto, algo de verdad y algo que permanecerá en el recuerdo.

Feliz Navidad y nos vemos en enero.

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