La Gran Armada

Aunque sean tiempos de paz, no es tarde para una victoria en el más grande de los campos de batalla, la vida.




La Gran Armada
Al amanecer de los tiempos, donde el sol brillaba en torno a una sola idea. La nada. Simplemente, a lo largo de todo este tiempo, muchas cosas han cambiado, otras se han mantenido, pero espíritu de mejora que se permanece latente en los corazones de las personas nunca cambiará.
La vida tiene sonrisas, pero a la vez lágrimas, y cuando estas duelen y atormentan el día de alguien; lo mejor es tener paciencia. Todo pasa, es innegable. Hasta el más terrible de los sufrimientos, por desgarrador que sea, tendrá un final.
Consuelo para unos, condena para otros. Solo así se puede definir, lo que a fin de cuentas es lo que queda, lo que acontece a nuestro alrededor y lo que se mantendrá por siglos, hasta el final de la existencia de la civilización.
La paciencia todo lo alcanza, decía Santa Teresa, pero hemos de conseguir que tenga sentido esperar. Buscar un consuelo para algo triste, doloroso y que puede traer consigo la más absoluta ruina y decadencia.
El espíritu del hombre debe estar preparado para todo aquello, porque a lo largo de la vida, no solo en una ocasión tendrá que demostrar su fortaleza.
De nada sirve ser el más fuerte en musculatura, si ese hombre es dócil y mantiene una postura de temor hacia lo que viene.
La fuerza del cuerpo debe ser fuerte, pero la del espíritu del alma, debe mantener su ímpetu, valentía y fortaleza ante las adversidades.
Sea cual fuere las causas del desasosiego que inquieten a alguien, siempre ha de mantenerse una profunda resignación ante todo, aceptar las situaciones, por duras y dolorosas que sean. Pensar y reflexionar acerca de esas cuestiones para encontrar la verdad escondida en ellas; conservar y proteger el rumbo que hemos tomado. Ya que somos el resultado de lo que escogemos, cuidamos y hacemos funcionar con las decisiones de nuestra razón.
Aunque estemos rodeados de confusión, es normal, y somos seres humanos, por ello y porque somos razonables podemos analizar cada cuestión con el detenimiento que precisa. Haciéndolo, meditando nuestros actos y buscando una solución la hallaremos.
A pesar de todo lo que pasemos, de las lágrimas que derramemos, de cada pensamiento triste que encontramos, habrá una solución, y con ella tranquilizaremos nuestros pensamientos.
Con esa tranquilidad de pensar, con la mente despejada, con todo ordenado y en su lugar, obtendremos la cura, el punto preciso de la virtud, la paz y con ello, simplemente con ello, un alivio que no será a corto plazo después de haber pasado por todo aquello.
“La vida pasa, pensar, y la paciencia todo lo alcanza.”
Es el momento, es la hora, como el general de nuestra propia vida debemos dirigir nuestros ejércitos hacia el final, el cual de momento no llegará, porque ahora hemos de construir la armada invencible, la gran armada; siempre para ganar para la gloria y posteridad en la mente de los hombres.
Lo que inspiró esto en parte fue: http://www.youtube.com/watch?v=QepJVHdKcgo

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