Azul


Azul

Contemplaba atónito mi propia desesperación. No podía expresar palabra alguna y mis gritos de auxilio permanecían silenciados por el frío universo azul que ante mí se presentaba. Agua y más agua.
Los presentes no hacían nada. Mientras yo estaba sumido en la más absoluta penumbra de la inquietud, tristeza y ante todo miedo.
¿Qué sería de mí? Me preguntaba una y otra vez. Sin respuesta, y luchando contra aquella tiniebla fría, continué mi esfuerzo por salir. Por vivir.
No había ayuda; y si la había no me la prestaban. Sumido en mi sombra, sumido en mi pesar, de la humanidad, una vez más… únicamente decepción.
Finalmente salí, por mi propia mano. Sin el socorro de nadie. Solo. De nuevo ante la luz del sol.
En momentos como ese, te das cuenta de que únicamente estamos a merced del destino y si no te salvas tú, nadie lo hará por ti.

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