El Jardín Secreto



El Jardín Secreto

Abrí la puerta de los sueños,
 en la que solo vi un lugar.
 Vislumbré mi figura
 en aquella inmensidad.
 Qué feliz era,
qué triste puedo estar ahora.
 Aún recuerdo aquel
paraje de soledad,
 en el que solo yo estaba,
 y en el que solo puedo estar.
 Aquello terminó,
y mis ansias por descubrirlo
 nuevamente cobran intensidad.
 En medio de la noche,
 en medio de la oscuridad,
 aquellos días terminaron
 y yo, aquí estoy.
 Encerrado, como el triste
 pájaro que añora su nido.
 Como la luna,
extrañando su noche.
 Como el sol,
 extrañando el día.
 Como mis días pasados,
 que ya, por ventura divina,
 nunca, nunca volverán.
 El recuerdo eterno
 quedará.
Y el día, en el que vuelva,
 el día en el que beba,
 de esa fuente,
 en el oscuro jardín,
 donde habita un secreto fuerte.
 El jardín secreto,
 que yo, nunca vi.
 Extraño, extraño y extraño
 aquel recuerdo.
 Y el momento,
 en el que este mar traicionero
 no me separe de mi sueño,
 volveré a cuidar mi jardín.
 Como noble jardinero,
 que cuida de sus flores,
 estas flores, bellas flores,
 mis recuerdos.
 Aunque mis ojos lloren,
 aunque mis lágrimas caen;
 y aunque mi tristeza aumente,
 este pesar no será eterno.
 Porque aunque mi corazón
 este aquí, mi alma
 por la mitad partida,
 siempre, estará allá...


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