Hoy he sentido la inspiración de escribir esto...

Bienaventurado aquel, que pueda llorar, pues desahogará su ira y rabia contenida.
Bienaventurado aquel, que exprese sus sentimientos, pues no tendrá un corazón de piedra.
Bienaventurado aquel, que no mire hacia delante, así aprovechará el momento en que vive.
Bienaventurado aquel, que sufra y viva atormentado, pues no hay mayor tormento que el no sentir nada.
Bienaventurado aquel, que logre lo que otros no pudieron, porque así no será olvidado en los albores de la soledad.
Bienaventurado aquel, que cante y viva la vida, realice sus sueños, aproveche hasta el más mínimo detalle; así habrá hecho algo provechoso...
Bienaventurado aquel, que logré ser feliz, pues no hay más felicidad que el hecho de serlo.
Gracias a todos mis lectores, recibo todo lo que me enviáis y me siento feliz de poder transmitir mi conocimiento.
Vocalise Op. 34 N. 14, Rachmaninov.
R.

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